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Vecinos de Osa coadministran un museo de árboles vivos

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  • Especies son únicas en el mundo.
  • Comunidades de la Península de Osa colaboran con el SINAC en Arboretum

Península de Osa, 8 de noviembre de 2018.  Un Arboretum constituye una colección de árboles vivos que tienen como fin principal el estudio científico. Gracias al Primer Canje de Deuda por la Naturaleza EE.UU. – C.R., desde el 2015 la Fundación Neotrópica se unió al trabajo que realizaban la Reserva Forestal Golfo Dulce y las comunidades, logrando que  hoy  vecinos de Alto San Juan, Bahía Chal y San Juan de Sierpe, gestionen el Arboretum Luis Jorge Poveda Álvarez, donde se observan  especies endémicas o únicas en el mundo.

“Hay que interesar a la gente. Usted no sabe cuánta maravilla hay, hay especies endémicas que, además, son comestibles, medicinales o con fibra. Saber sus nombres nos permite apropiarnos de la información y de eso se trata el Arboretum. Eso plasma el Arboretum. Plasma la realidad y los chicos aprenden, también porque lo han visto, y esa es parte de nuestras ganancias”, explica Reinaldo Aguilar, colaborador del Arboretum.

La Península de Osa posee una gran riqueza biológica, se estima que cuenta con el 2,5% de la biodiversidad del mundo y más del 50% de la biodiversidad de Costa Rica. Este museo de árboles se ubica dentro de la Reserva Forestal Golfo Dulce, una de las ocho Áreas Silvestres Protegidas del Área  de Conservación Osa (ACOSA), la cual alberga  el 40% de las especies de árboles de todo Costa Rica.

La formación para la administración del Arboretum se desarrolló durante tres años, en el marco del proyecto: “Consolidación del Arboretum de la Reserva Forestal Golfo Dulce como instrumento para incrementar el conocimiento y la conciencia de los actores locales en materia de conservación de bosques”.

“El objetivo principal del Primer Canje de Deuda es facilitar la conservación, protección, restauración y uso sostenible de los bosques tropicales de Costa Rica. Para esto, fortalecemos los medios de vida de las comunidades aledañas para que las y los vecinos sean los protagonistas en la conservación de estos lugares”, indicó Lesbia Sevilla, Presidenta del Comité de Supervisión del Primer Canje.

Aprendizajes y experiencias

Como parte del programa, se beneficiaron de forma directa 3 comunidades: Bahía Chal, Alto San Juan y San Juan de Sierpe. Alrededor de 1100 personas aprendieron a valorar los recursos naturales que se encuentran a sus alrededores, en especial jóvenes.

“Para mí ha sido lo mejor que me pudo pasar, poder conocer y ser parte de Arboretum es magnífico, porque aprendemos, enseñamos, hacemos amigos y podemos formarnos mejor en temas tan importantes como la conservación”, declaró Lilliam Nieto, joven miembro del Comité Local del Arboretum.

“Se realizaron talleres de capacitación sobre especies endémicas y amenazadas de la Península de Osa, se les preparó como guías turísticos, se desarrollaron actividades de Educación Ambiental con las escuelas, se hicieron campañas de reforestación en el sitio. Se nota aumento en la participación local. Las comunidades se han ido apoderando del proyecto y se involucran más”, explicó Javier Carazo, biólogo de Fundación Neotrópica.

Con el proyecto, se creó el Comité de Gestión Local del Arboretum, con miembros de las tres comunidades y se les capacitó en aspectos como administración, desarrollo de proyectos, presupuestos, búsqueda de fondos, planificación estratégica y comunicación.

Usted también puede visitar el Arboretum Luis Jorge Poveda Álvarez

Como parte del proyecto, también se mejoró el sendero Copaifera Camibar: se colocaron rótulos, gradas, barandas, entre otros, para un mejor el acceso y, además, se cuenta con facilidades que permiten un recorrido auto guiado por este sendero, para lo cual hay una guía disponible  en español e inglés para los visitantes.

Si usted desea visitar este Arboretum, puede escribir al correo juan.jimenez@sinac.go.cr

Nuevas metas

Como complemento al Arboretum, se creó en la escuela la primera Ludoteca de la Reserva Forestal Golfo Dulce, con juegos y materiales para que los niños puedan aprender sobre conservación, incluyendo una obra de teatro y de títeres.

Este mes finalizó el desarrollo del proyecto, pero aún hay sueños y metas por cumplir, además de oportunidades para colaborar.

“La conservación es con las comunidades”, enfatizó Aguilar.  “Osa es está largo del Valle Central, 5 casitas son el pueblo, y no están juntas. Los hijos de las familias se van a cortar banano a Limón porque no tienen oportunidades de trabajo. Nuestra idea es que el Arboretum sea una fuente de empleo,” explicó Aguilar.

“Pienso en Arboretum apto para personas de todas las edades y con discapacidad, para que tengan la posibilidad de moverse por todo el lugar. Además de un lugar donde los vecinos puedan trabajar, donde no solo se enseñe sobre árboles, sino sobre toda la flora y fauna de nuestra Península de Osa. Ahora soy parte de un gran sueño que debemos seguir cultivando.”, agregó Lilliam.

“Nuestro sueño es desarrollar una escuela de botánica, forestal, que los estudiantes tengan que estar aquí seis meses para que salgan buenos biólogos. ¿Dónde están los entomólogos o los ornitólogos? Se cuentan con los dedos de las manos y para mí esto significa un vacío”, reclama Aguilar, quien amplió que otras fuentes de empleo serían la venta de árboles y las visitas a senderos.

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